Soy una buena madre

Sé que soy una buena madre, pero cuando se trata de la interminable lista de responsabilidades con los hijos, casi nunca llego.

Mientras escribo esto, estoy sentada en el cuarto de estar, rodeada de todos los juguetes que posee mi hijo de cuatro años. Era tan tarde que he preferido acostarlo, en vez de ponernos a recoger. Seguramente, los juguetes seguirán ahí mañana por la mañana, así que tendremos que tratar de no pisar los Hot Wheels ni los dinosaurios de plástico cuando salgamos corriendo, atosigados por las tareas de última hora – oye, ¿nos hemos acordado de lavarnos los dientes? – camino de la escuela.

Buena madre

Quiero a mi hijo y él lo sabe

Soy una buena madre. Quiero a mi hijo y él lo sabe. Le proporciono alimentos, refugio y ropa. Le escucho y le protejo. Pero cuando se trata de la lista interminable de responsabilidades con los hijos, casi nunca llego.

Esto se debe a que tengo un TDAH del tipo predominantemente inatento – según adhdadulthood.com, los síntomas incluyen “tener dificultad para prestar atención a los detalles/cometer errores por descuido”, ” ser a menudo incapaz de llevar a cabo tareas”, ” perder a menudo cosas necesarias para realizar tareas” y “ser descuidada en las actividades diarias”.

Todo el mundo tiene estos síntomas de vez en cuando pero, para quienes tenemos TDAH, son constantes y afectan nuestra calidad de vida, nuestras relaciones y nuestra capacidad de salir adelante.

También son exactamente lo contrario de las cualidades necesarias para cuidar a un hijo.

Mi vida como madre puede a veces parecer un largo monólogo interno de pánico, salpicado de momentos de vergüenza cuando, inevitablemente, hago mal algo. ¿Me he acordado de para darle su medicina para la alergia? ¿Le he puesto crema protectora si va a hacer mucho sol? ¿Lleva su botella de agua en la mochila? ¿Hemos cogido la mochila y me acordaré de dársela al dejarle, o volveré a casa con ella colgada del hombro, como la semana pasada? ¿He llamado al médico para cambiar la cita que pedí para el día equivocado? ¿Dónde he dejado su tarjeta sanitaria? ¿Qué día empezaban las clases?

Ser madre es difícil, pero ser madre con TDAH – desorganizada, distraída, impulsiva y despistada por la propia naturaleza química de mi cerebro – llega a parecer imposible.

Fuente: TDAH Vitoria – Gasteiz


APANDAH

Guardar